En junio en la revista Gastroenterología y Hepatología han sido publicadas las conclusiones de la IV Conferencia Española de Consenso sobre el manejo de la infección por Helicobacter pylori. En julio en la revista Gastroenterology ha sido publicado “The Toronto Consensus for the Treatment of Helicobacter pylori infection in Adults”.

La actualidad e importancia del tema es debida al cada vez más elevado número de individuos diagnosticados de infección por Helicobacter pylori y a el contemporáneo incremento de pacientes que no responden al tratamiento erradicador por la aparición de resistencia a los antibióticos empleados. Los “problemas” de digestión son unos de los motivos más frecuentes de consulta, tanto en consulta de Atención Primaria como en consultas de Aparato Digestivo. Es frecuente que un en un paciente con problemas digestivos le sea diagnosticado infección por Helicobacter pylori; pero a lo mejor no siempre está indicado el tratamieto y no siempre el mismo tratamiento es beneficioso en todos los paciente.

Vamos por partes para intentar aclarar las dudas más frecuentes.

¿Qué es el Helicobacter pylori? 

Se trata de una bacteria descubierta al principio de los años 80 por dos médicos australianos, Warren y Marshall, que identificaron su presencia en el estómago de pacientes con gastritis o con úlcera, por esta identificación recibieron algunos años después el Premio Nobel.  En los años siguientes y hasta la actualidad es objeto de numerosas investigaciones para tratar de conocer su papel en las distintas patologías, sobretodo, de ámbito digestivo.

¿Es una infección frecuente?

La infección por Helicobacter pylori es probablemente la infección crónica más prevalente de la especie humana. La prevalencia de la infección en la población general de España, en estudios de prevalencia, valorada mediante test del aliento, realizados en población sana de Orense y Madrid, es en torno al 60%-69%.

¿Cómo nos contagiamos?

La vía por la que se produce la infección sigue siendo desconocida, las más probable es la vía fecal-oral. La bacteria está presente en más de la mitad de la población española, por lo que es fácil suponer que el vehículo de transmisión puede ser tan común como el agua o los alimentos o los contenedores de los mismos. Por la misma razón, si solo la mitad se infecta, deben existir motivos por lo cual la mitad de la población a pesar de haber tenido contacto con la bacteria no se infecta. Y aún más: se ha diagnosticado la presencia de Helicobacter pylori en individuos que no padecen ninguna molestia.

¿Cuándo está indicado el tratamiento para erradicar la infección?

Las enfermedades asociadas con Helicobacter pylori, con evidente relación patogénica e indudable beneficio del tratamiento erradicador son: la gastritis crónica, la úlcera gastroduodenal, el linfoma MALT y el cáncer gástrico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó en 1994 al Helicobacter pylori como un carcinógeno del Grupo I, el mismo nivel que el consumo de tabaco por el cáncer de pulmón. Hay que subrayar que es solo uno de los factores asociado con cáncer gástrico, lógicamente el hecho de tener Helicobacter pylori ¡no implica el desarrollo de un cáncer gástrico!  

¿Hay otras condiciones o patologías en las cuales el tratamiento puede ser beneficioso?

Hay enfermedades asociadas en las cuales la relación con la bacteria no está bien establecida pero se ha documentado un beneficio del tratamiento erradicador: dispepsia funcional asociada a Helicobacter pylori, la anemia ferropénica, la púrpura trombopénica idiopática/autoinmune, y el déficit de vitamina B12.

¿Cuál es la mejor pauta de tratamiento?

Las pautas de tratamiento han sido definidas en numerosos estudios y se basan en la combinación de un fármaco inhibidor de la bomba de protones (tipo omeprazol) asociado con dos o tres antibióticos por una duración de 14 días. La prolongación del tratamiento a dos semanas y el uso secuencial de los antibióticos es la indicación más relevante de los estudios recientemente publicados. El tratamiento debe ser valorado por un médico y adaptado a la situación específica de cada paciente.

¿Por qué a veces no se responde al tratamiento erradicador?

Las bacterias, como cualquier ser vivo, buscan su supervivencia y lo hacen creando resistencias a los antibióticos. Por esto, las resistencias a los antibióticos constituyen la principal causa de fallo del tratamiento erradicador.

En conclusión hay situaciones patológicas en la cuales el tratamiento erradicador de Helicobacter pylori está seguramente indicado otras en la cuales puede ser valorado y otras en la cuales no es estrictamente necesario. En todas las situaciones el tratamiento debe ser adaptado al paciente con el objetivo de limitar las posibles resistencias y de alcanzar una probabilidad de respuesta del 90%.

Si tienen cualquier duda relacionada con las afecciones producidas por Helicobacter pylori no duden en contactarme, estaré encantado de ayudarles.